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una ley integral

DESDE 1991, LAS ASOCIACIONES DE MUJERES venían pidiendo una ley integral contra la violencia de sexo, una herramienta diseñada para combatir el problema y facilitar la ayuda a las víctimas, pero también para erradicarlo.

La 'Ley orgánica de medidas de protección integral contra la violencia de género', una de las principales promesas electorales de Zapatero, ya es una realidad: el 22 de diciembre de 2004, el pleno del Congreso aprobaba, por unanimidad, un texto que contempla tanto medidas asistenciales como de prevención, con especial atención a las políticas educativas que insistan en la igualdad y el respeto de los derechos de la mujer. Su aspecto más polémico: la discriminación positiva que se establece por penalizar el maltrato doméstico sólo cuando el agresor es un hombre y la víctima, una mujer. Una de las enmiendas aprobadas durante su tramitación parlamentaria contempla la modificación del Código Penal para que las amenazas y lesiones leves sean consideradas como delito cuando afecte a víctimas «especialmente vulnerables» -niños, ancianos y minusválidos- que convivan con el autor».

La Ley establece una jurisdicción especial para la violencia de género y pretende lograr una estrecha coordinación de todos los agentes implicados en el proceso (fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, fiscales, forenses, psicólogos, magistrados, etc.), que deberán recibir una formación específica para que las víctimas sean atendidas en todo momento por especialistas en la materia.

  • OBJETO DE LA LEY. «Actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges, o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia». (Artículo 1.1.)
  • EDUCACIÓN. La ley insiste en que la formación en el respeto a la igualdad entre hombres y mujeres debe ser uno de los fines del sistema educativo español. Tal principio de igualdad se transmitirá desde la educación infantil hasta el bachillerato, y la Administración tendrá que revisar los materiales y libros de texto para garantizar la ausencia de conceptos o referencias que puedan fomentar la desigualdad. Además, en el Consejo Escolar del Estado tendrán presencia las organizaciones de mujeres, el Instituto de la Mujer y expertos reconocidos en la lucha contra la violencia por razones de sexo.

  • PUBLICIDAD. Se considerará ilícito la asociación del cuerpo femenino con un producto concreto. Las asociaciones e instituciones que trabajan a favor de la igualdad podrán solicitar la retirada de un anuncio si lo consideran oportuno.

  • APOYO A LAS VÍCTIMAS. La nueva ley permitirá la creación de servicios de atención e información inmediata que garanticen un primer asesoramiento legal y psicológico, centros de emergencia para asistir a las mujeres y a sus hijos y centros de recuperación integral. Comunidades Autónomas y Ayuntamientos participarán en el desarrollo de todos estos servicios, en los que también se contempla la asistencia jurídica especializada y gratuita, así como ayudas económicas que faciliten a las víctimas empezar una nueva vida: formación para el empleo, acceso prioritario a viviendas de protección oficial, bonificación a las empresas que las contraten, un fondo de garantía de pago de alimentos, entre otras. Además, las víctimas tendrán derechos laborales específicos como adaptar o reducir su jornada de trabajo, movilidad geográfica o estinguir un contrato cobrando el subsidio de desempleo.

  • MEDIDAS JURÍDICAS Y PENALES. Se crearán Juzgados de Igualdad y Asuntos Familiares en cada provincia y capital, en los que se centralizarán los asuntos civiles y penales de una misma unidad familiar. Estos jueces podrán adoptar distintas medidas de protección, según la gravedad de los casos: desde la salida del agresor del domicilio, el alejamiento y la suspensión de las comunicaciones, hasta la privación de la patria potestad y custodia de menores o la suspensión del régimen de visitas. También se reforzarán las penas contra los agresores: las amenazas leves se podrán sancionar con prisión de seis meses a un año y el juez podrá inhabilitar al progenitor para el ejercicio de la patria potestad o la tutela de los hijos hasta cinco años. En caso de lesiones, se agrava la pena de dos a cinco años cuando la víctima sea la esposa o compañera sentimental, aunque no haya habido convivencia. Además, se prevé que cada Fiscalía de los Tribunales Superiores de Justicia y de las Audiencias Provinciales tenga su propia Sección de Violencia Familiar y que se cree la figura del 'Fiscal contra la violencia contra la mujer'.

  • NUEVOS ÓRGANOS ADMINISTRATIVOS. La ley contempla la creación de una Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género (bajo el Ministerio de Presidencia y con rango de Secretaría de Estado), un Consejo Consultivo y un Observatorio Nacional de Violencia sobre la Mujer en el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

  • OTRAS MEDIDAS. Creación de unidades especializadas en prevención de la violencia; aplicación de programas específicos a maltratadores en prisión.

10 claves

¿CÓMO SE RECONOCE A UN MALTRATADOR?
Si hay maltrato físico o psicológico, no hay duda. Pero se puede detectar mucho antes de llegar a esta fase. Son hombres fundamentalmente posesivos que ejercen mucho control sobre la mujer: si entras, si sales, con quién vas cómo vistes, cuánto dinero gastas, si tienes haces o recibes llamadas —ya sea de amigos o familiares—, si te desvalora, desautoriza o insulta en público... E incluso antes, en la etapa del noviazgo, hay síntomas que pueden poner en alerta a una mujer: antecedentes de conductas violentas con otras mujeres, familiares o amigos; accesos de cólera repentinos y sin sentido; actos de crueldad (por ejemplo, con animales); falta de arrepentimiento ante sus propios errores; una forma de pensar excesivamente rígida, convencido de que siempre está en posesión de la verdad...
  
SOY VÍCTIMA DE MALOS TRATOS. ¿QUÉ DEBO HACER?
Tienes dos opciones:
- Buscar consejo profesional a través de programas de asesoramiento a la mujer. Puedes informarte en el teléfono gratuito 900 19 10 10. [ + info ]
-
Denunciar a tu agresor. Si tomas esta decisión, tienes que tener claro que después de la denuncia no puedes volver a compartir la misma casa con él. Puede ser peligroso. Traza previamente un plan para poder refugiarte en casa de algún amigo o familiar. Algunas comunidades autónomas tienen un sevicio de urgencia que permite acoger a las víctimas unos días mientras se solucionan los trámites necesarios para su entrada en una casa de acogida.
  
ME PEGA, PERO ENSEGUIDA ME PIDE PERDÓN Y ME PROMETE QUE ME QUIERE Y QUE VA A CAMBIAR. ¿ES POSIBLE?
NO. Las promesas de cambio son una fase más del ciclo de la violencia.
Un hombre pega, maltrata, pide perdón, incluso te abruma con regalos… Está una temporada en calma, pero luego vuelven a repetirse los malos tratos, vuelve a pedir perdón… Y cada vez, las temporadas de calma son más cortas. La única forma de cambiar es romper el ciclo. (Conoce más a fondo esta etapa en El diario de Sara).
  
¿SERÁ POR MI CULPA?
NO, EN ABSOLUTO.
Muchas mujeres se culpabilizan a sí mismas por la baja autoestima que tienen tras repetidos episodios de agresiones físicas y psíquicas. Ese sentimiento de culpabilidad proviene de la estructura patriarcal: el hombre es el que ejerce la autoridad en la familia y la mujer se siente culpable de desobedecerle. Pero que nadie te engañe: el maltrato no tiene ninguna justificación. La única causa de tu situación es que él es un agresor.
  
¿QUÉ ES EL SÍNDROME DE DEPENDENCIA AFECTIVA?
Es un nexo emocional que impide a la víctima romper con su agresor. Es muy frecuente en mujeres maltratadas que viven 'aisladas' porque el agresor no las deja relacionarse con nadie. Él es todo su mundo, es el padre de sus hijos, y ella sigue creyendo que lo ama. La dependencia emocional es una especie de síndrome de Estocolmo que la lleva a justificar y perdonar continuamente las agresiones y vejaciones de su agresor. [ Más información ]
  

SOY EXTRANJERA, MALTRATADA Y SIN PAPELES. ¿QUÉ HAGO?
No tengas miedo de denunciar tu situación. Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado prestan atención a cualquiera que lo necesite, sea cual sea su situación legal. En los últimos años han aumentado los casos de extranjeras maltratadas, algo 'lógico' si se tiene en cuenta el aumento de la inmigración. El principal problema de este colectivo es el miedo a denunciar cuando se encuentran en situación irregular. Las asociaciones de mujeres insisten en que en una situación de urgencia, lo importante es salvar la vida. Asociaciones como ATIME, VOMADE, Themis o la Comisión para la investigación de los malos tratos, entre otras, te pueden ofrecer asesoramiento y apoyo.

  
¿ES POSIBLE REHABILITAR A UN MALTRATADOR?
En muchos casos, sí.
Así lo creen muchos expertos que trabajan desde hace años en terapias de rehabilitación de hombres maltratadores. Pero el éxito de la rehabilitación requiere dos 'condiciones' previas: que el maltratador se reconozca como tal, que tome conciencia de los efectos dañinos de su comportamiento y que tenga una motivación para cambiar su actitud (en muchos casos, la promesa de su pareja de que volverá con él). Aunque algunos sectores rechazan estos programas y defienden que todos los medios y esfuerzos se destinen a las víctimas, muchos expertos coinciden en señalar que la rehabilitación es una pieza clave para romper el ciclo de la violencia.
  
¿QUÉ FALLA EN EL SISTEMA DE PROTECCIÓN A LAS VÍCTIMAS?
La propia protección a las víctimas.
Muchos agresores que tenían orden de alejamiento la han incumplido porque las víctimas no tenían protección o porque no se controla o vigila que el agresor cumple el alejamiento. Faltan medios para garantizar la seguridad de una mujer amenazada. El plan de choque aprobado por el Consejo de Ministros el 7 de mayo de 2004 contempla medidas como la implantación de pulseras electrónicas para los maltratadores, teleasistencia a las víctimas y prisión preventiva para quienes quebranten la orden de alejamiento. Además, las asociaciones de mujeres demandan mayor coordinación de todos los agentes (policías, jueces, piscólogos, médicos...) que tienen que dar respuesta al tema del maltrato. La ley integral, aprobada el 22 de diciembre de 2004, pretende dar respuesta a muchas de estas lagunas.
  
¿QUÉ SE PUEDE HACER PARA PREVENIR LA VIOLENCIA DOMÉSTICA?
Cambiar los estereotipos y valores vigentes.
La violencia es un hecho social y cultural: a lo largo de la historia -y todavía hoy- se ha identificado al hombre con la fuerza y a la mujer con la sumisión (hasta el 2 de mayo de 1975, el código civil español hablaba de la obediencia que la mujer debía al marido). Según un estudio de la Fundación Mujeres, el 23% de los chicos adolescentes entre 14 y 17 años conciben a la mujer como inferior y débil; y el 35% se muestran de acuerdo o muy de acuerdo con actitudes que justifican, niegan o minimizan la violencia de género. Cambiar los estereotipos vigentes supone un proyecto concreto de educación a largo plazo.
  
¿LA APARICIÓN DE UN CASO DE VIOLENCIA DOMÉSTICA EN LOS MEDIOS PROVOCA MIMETISMO EN LAS CONDUCTAS DE LOS AGRESORES?
Los expertos consultados opinan que no y destacan que los medios de comunicación han jugado y están jugando un papel muy importante, al poner en evidencia la gravedad de un problema que antes no traspasaba el ámbito familiar. Los medios han servido para concienciar a la sociedad sobre el tema y para que las víctimas conozcan los recursos que tienen a su alcance.

Los grandes olvidados

Los grandes olvidados

DIECISÉIS MENORES MURIERON EN 2004 víctimas de la violencia de sus seres más cercanos, según datos de la Red Feminista contra la Violencia de Género (cuatro, en 2005, según la misma fuente); muchos de ellos, a manos de sus progenitores. Además de las mujeres, los niños son también víctimas de malos tratos que la mayoría sufre en silencio. Los expertos calculan que sólo un 10 ó un 20% de los casos de maltrato infantil sale a la luz. El miedo, la sensación de culpabilidad y su corta edad actúan como una mordaza. Ni siquiera ante los psicólogos confiesan las agresiones.

«La mayoría de las llamadas que recibimos están relacionadas con separaciones. Los menores no denuncian. No son conscientes del maltrato, ni tienen referencia de si lo que viven es bueno o malo», afirma Javier García, asesor del Defensor del Menor en malos tratos.

Ante el mutismo infantil, los médicos son un seguro de vida. «Hay un protocolo sanitario sobre maltrato a menores que funciona muy bien. Cuando un médico detecta indicios de posibles daños, lo denuncia y se activa el mecanismo de protección», explica Ángeles Álvarez, portavoz de la Red de Organizaciones Feministas Contra la Violencia de Género.

En cuanto a los ancianos, un reciente estudio de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) revela que entre un 3 y un 10% de los mayores de 65 años sufre situaciones de negligencia, abuso o maltrato. Pero la soledad, el desarraigo y la falta de respeto son, en ocasiones, la peor tortura para un colectivo con complejo de estorbo.

Amores que matan

«ERA EL HOMBRE DE MI VIDA». Alejandra repite estas palabras una y otra vez mientras relata el infierno que le hizo atravesar ese amor. «Estaba enamorada», «él lo era todo para mí». Por eso aguantaba los desprecios, los insultos, las palizas... Pero cinco años sufriendo vejaciones -ocho años es el tiempo medio que aguanta una víctima de malos tratos antes de decidirse a denunciar- acaban convirtiendo cualquier declaración de amor en un grito de terror. «Tenía miedo», recuerda Alejandra.

Su noviazgo con Luis fue similar al de la mayoría de las parejas, «fue una conquista», dice. Pero ahora, visto desde la distancia, encuentra signos que podrían haberla puesto sobre aviso. Por ejemplo, sus primeros desprecios -cuando le decía que era tonta y que se callase porque no sabía de lo que hablaba-; la relación que tenía con su madre, a quien «trataba fatal, la humillaba»; o el hecho de que no le presentase a su familia hasta que se quedó embarazada de su hija. Sin embargo, en ese momento Alejandra no quiso verlo, «no me interesaba discutir».

Amor y pánico se entremezclan en la vida de las mujeres víctimas de violencia doméstica. La ambivalencia de sentimientos se hace fuerte en ellas y terminan estableciendo una extraña relación de dependencia con su agresor, Es el ’Síndrome de dependencia afectiva’ -una especie de síndrome de Estocolmo-, que les lleva a perdonarles una y otra vez, a minimizar y negar sus agresiones.

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